Dra. Silvina Peirú
M.P. 31274/9 R.E 11853

Obstetricia - Parto respetado

Acompañamiento del post-parto, lactancia y crianza

Amamantar es de sabias

Por Ileana Medina Hernández, del blog TENEMOS TETAS

Los sabios de todas las culturas respetan la naturaleza, buscan el
contacto con ella, se acoplan a sus ritmos y bendicen sus dones.
Lactar es dejar a la naturaleza hacer su trabajo, confiar en el
perfecto mecanismo de nuestros cuerpos mamíferos. Es ecológica,
espontánea, sana.

Los sabios se entregan a los demás, abandonan el ego y abrazan el
servicio a los otros. La lactancia es la forma de entrega más generosa
que puedo imaginar: alimentar a otro ser con tu propio cuerpo.

Los sabios superan la razón y la integran a las emociones, a las
sensaciones, a la sensibilidad y al espíritu. La lactancia es mágica,
irracional, no sabe de lógicas, ni de medidas, ni de divisiones
binarias. Es fusión y superación.

Los sabios meditan, es decir, son capaces de hacer que la mente quede
en silencio y quedarse a solas consigo mismos. Cuando en medio de la
noche y del cansancio entregas tu cuerpo a las necesidades del bebé,
la lactancia te saca de ti misma, es entrega y meditación.

Los sabios cultivan su lado femenino. "Uno tiene que volverse femenino
para llegar", ha dicho Osho. La lactancia nos empodera a las mujeres,
nos conecta con nuestra capacidad nutricia, con nuestra capacidad de
cuidado, con la salud y la magia de nuestro cuerpo, con el poder de
engendrar vida y mantenerla.

Los sabios enseñan a ser receptivos. La lactancia te obliga a
permanecer alerta a las necesidades permanentes del bebé, a abrirte a
otro, a escucharle, a dejar que sea él quien tome el mando y se
alimente cuando quiera, a respetarle, a ser receptiva y sensible a
sus demandas.

Los sabios trabajan la confianza. La confianza en uno mismo y en los
demás. Para amamantar tienes que confiar: confiar en ti misma y en que
puedes hacerlo, confiar en tu instinto, confiar en la salud de tu
cuerpo, en que puedes pedir y obtener ayuda si la necesitas, en que
eres capaz; y también confiar en tu hijo, en que nadie sabe mejor que
él mismo lo que necesita para crecer feliz.

Los sabios ensalzan la paciencia. La paciencia es virtud esencial en
todas las culturas, en todas las épocas. Amamantar es un gran
ejercicio de paciencia: no se hace con prisas, no se hace con reloj,
no depende de ti, sólo es esperar a que el bebé se satisfaga por sí
mismo.

Los sabios disfrutan el gozo. El placer, la alegría inmanente de quien
vive en sintonía con su cuerpo y con su mente, de quien no necesita
riquezas externas para construir su propia felicidad. La lactancia es
una fuente de placer para la madre y para la criatura, activa las
"hormonas de la felicidad" y los neurotransmisores del placer, es
sexualidad, goce, alegría.

La lactancia es una oportunidad de conectarnos con nuestra sabiduría
interior. La sabiduría ancestral que TODAS las mujeres llevamos
dentro. Es una oportunidad única para ejercitarnos en nuestra
capacidad de cuidado, en nuestra capacidad de entrega, y a la vez para
descubrir los profundos y maravillosos mecanismos de nuestros cuerpos.
Es una oportunidad de sanarnos a nosotras mismas y a nuestras sagas
familiares heridas. Es un ejercicio, sencillo y cotidiano, para
empoderarnos. Para crecer.

--
Tupananchiskama (Fraternalmente), uma

"-Toque esta mano.
Esta mano que palpa el vientre y encuentra la cabeza y endereza al
niño cuando viene mal. Esta mano que transmite serenidad y fuerza a la
mujer, mientras su cuerpo se abre, y despues le ofrece te de canela o
alhucema. Esta mano que brinda una pizca de miel al recien nacido,
para que ese sea su primer sabor del mundo. Esta mano que entierra la
placenta, que es como raiz recien arrancada, que se viene con tierra y
todo y a la tierra vuelve.
Esta mano que da de nacer. ¿Existe acaso un oficio mas hermoso?"
E. GALEANO


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